Los primeros en probarlo describieron una experiencia trivial: un formulario, un número, un clic. Para algunos, la operación era tan inocua como añadir un filtro. Para otros, había una sensación inquietante, como si alguien hubiera comprado billetes falsos para la economía emocional de la red. Las conversaciones en los hilos se volvieron un coro de advertencias y testimonios: “funcionó”, “estafa”, “me pidieron mi contraseña”, “mis likes desaparecieron al día siguiente”.
La noche en que apareció el Generador 00 fue una mezcla de chisporroteo digital y chisme de vecindario virtual. No había humo ni luces de neón: solo un enlace compartido en un grupo cerrado, una promesa aireada en cuatro palabras —“generador 00 de likes para fotos facebook”— y cientos de dedos temblando sobre la pantalla. generador 00 de likes para fotos facebook
Hubo también anécdotas humanas que desdibujaban la discusión técnica. Una abuela que, sin saberlo, compró un paquete al teléfono de su nieta y recibió notificaciones como lluvia en su perfil; un pequeño negocio local que decidió pagar por una tanda de likes y luego vio cómo aumentaban las visitas a su tienda; un joven que, tras comprar me gusta, perdió credibilidad cuando un rival reveló el truco en un comentario venenoso. Las conversaciones en los hilos se volvieron un